Mientras el comercio por mar tenía perfectamente regulado su tráfico y vías marítimas a través del Mare Nostrum (Mar Mediterráneo), con un intenso intercambio mercantil que hacía llegar a los comerciantes peninsulares hasta puertos de Oriente como Alejandría o griegos como Mitilene, viniendo asimismo desde aquellos confines a Gades y Carthago Nova, sin embargo no ocurría lo mismo con las rutas terrestres interiores. Cuando Roma apenas había desarrollado en Italia una política viaria, no se podía esperar más para Hispania (España) y el comercio prefirió penetrar al interior desde los puertos marinos o fluviales.

La obra de Augusto en la red viaria hispana fue muy importante y facilitó el definitivo desarrollo económico posterior al dejar intercomunicadas las diversas regiones hispanas con más de 2.000 km. de vías sólidas.

A lo largo de todo el Imperio, los romanos trazaron en la Península Ibérica, según el Itinerario Antonino del siglo III, nueve mil kilómetros de calzada de primer orden y unos veinte mil de carácter secundario. La red se aplicaba al movimiento de tropas y muy especialmente a conducir hasta los diversos puertos los múltiples elementos del tráfico mercantil, diseñándose las principales calzadas como verdaderas rutas internacionales.

Las calzadas eran construidas concienzudamente con cinco capas superpuestas de piedras que seguían trazados rectilíneos generalmente, aprovechando tan adecuadamente la topografía del terreno que sobre muchas de ellas se trazaron posteriormente veredas, cañadas, carreteras y sobre todo ferrocarriles. El dios Mercurio era honrado por los gentiles como el dios de los caminos, erigiéndose estatuas en los caminos, siendo costumbre echar piedras en la base en su honor.
Hoy podemos decir que la provincia de Albacete queda dividida en cuatro cuadrantes por la intersección de dos grandes vías de comunicación romanas.

Una es la vía “Complutum-Carthago Nova” (Alcalá de Henares-Cartagena), con dirección norte-sur y la otra es el “Camino de Aníbal” que atraviesa la provincia de oeste a este.

En cuanto al trazado que ambas calzadas siguen en tierras actuales albaceteñas, la primera entra por el noroeste de La Roda, procedente de Cuenca, dirigiéndose a Chinchilla, pasando por Pozocañada, Tobarra y Hellín hacia Cieza.

El Camino de Aníbal viene desde la provincia de Ciudad Real y entra en la provincia por el término de Viveros, pasando por Mirones (Robledo) en dirección a Lezuza, después por Pétrola, La Higuera y Montealegre, llegando a las proximidades de Caudete y entrando en Valencia por Fuente-La Higuera donde se une a la Vía Augusta.

El tramo Viveros-Mirones (Robledo)-Caudete es una llanura con trazados poco sinuosos y largos trayectos rectilíneos, aprovechando los valles y con pendientes poco pronunciadas; para vadear zonas ocasionalmente cubiertas de agua se construyeron “agger” (pequeños puentes de piedra) y por los parajes rocosos los carruajes circulaban directamente sobre las placas pétreas dejando profundas rodadas muy útiles para su reconstrucción. La mayor parte de su trazado no estaba empedrado, utilizándose solamente esta ingeniería en casos donde la circulación no era fácil. La anchura es variable a lo largo de todos los kilómetros, oscilando de 6 a 8 metros, aunque en los “agger” se reduce a 3.5 metros.

A lo largo del trayecto las “Mansiones” y “Mutatio” eran lugares de descanso, albergues a la orilla de la Vía fuera de aglomeraciones, que se distribuían en tramos periódicos cada 40 ó 45 km. para las Mansiones y entre 10 ó 15 km. para las Mutatio. En Libisosa (Lezuza) existía una de estas Mansiones.

La razón principal de la precoz declinación en el uso del Camino de Aníbal, de que no quede ninguna construcción antigua junto a él e incluso de que se haya olvidado su nombre, a pesar de ser tan importante como otras vías romanas que sí lo han conservado como el Camino de la Plata o la Vía Augusta, es el quedar fuera de las grandes rutas de España ya desde la época visigoda donde la principal ruta comercial y militar subía desde algo antes de Córdoba hasta Toledo (capital del reino), ruta que se confirmó con los árabes y en la reconquista castellana e incluso en el siglo XVI con la instalación de la Corte en Madrid, momentos históricos todos que impusieron definitivamente la vía sur-norte, quedando la antigua vía romana fuera del camino de los correos.

A ello hay que añadir la falta de grandes obras como pueden ser los puentes, ya que en su trazado no hay que franquear más ríos de alguna importancia caudal que el Lezuza o el Montizón; y finalmente que las informaciones desde los tiempos modernos eran más numerosas y detalladas sobre el tránsito del camino entre Valencia y las Andalucías por Almansa, que es el Camino Real, que por Caudete y Montealegre, que es por donde va el Camino de Aníbal, quedando eclipsado ya total y definitivamente.

Pero retrocedamos por unos momentos en el tiempo: Roma y Carthago han concluido la I Guerra Púnica, han quedado malparadas en su poderío naval, sobre la vencida Carthago, pero “invitadas” a una segunda cita. Para empañar la afrenta Amílcar Barca “Fulgor” en lengua fenicia, llega a la península; pretende crear una base de operaciones para atacar a Roma. Le acompaña su yerno Asdrúbal y su hijo Aníbal, acostumbrado éste a vivir bajo las lonas de los campamentos militares, y que antes de abandonar Carthago fue conducido al templo para, junto a sus hermanos, jurar odio eterno a los romanos.

Y llegó su hora, muerto su padre y su tío, nombrado general de las tropas de la península, se dirige hacia Sagunto por un camino que hará historia, perdurando en el tiempo como EL CAMINO DE ANÍBAL, por el cual, en el año 219 a.C., pasaron 50.000 infantes, 9.000 jinetes y 30 elefantes desembarcados en Carthago Nova; este numeroso y disciplinado ejército cruzó nuestra provincia dirigiéndose a Sagunto, única ciudad de la península aliada de Roma a este lado del Ebro, que fue destruida, iniciándose con ello la II Guerra Púnica.

Aníbal, después de cruzar los Pirineos y los Alpes, infringe cuatro derrotas consecutivas a Roma, pero a pesar de ello, fue finalmente derrotado, eclipsándose su fama de invicto.

No ocurrió lo mismo con la ruta que Aníbal siguió como vía militar hacia Sagunto, utilizada posteriormente por sus enemigos y vencedores, los romanos, para trazar la calzada que unía Sagunto con Saetabis y Cástulo.

Pero sigámosla a su paso por nuestra provincia, ya diagnosticada como en trance a desaparecer por completo; en muy reducidos espacios conserva restos de su empedrado y anchura, la mayor parte de su recorrido ha sido despojado de sus piedras, empleadas a veces en la elevación de tapias y otras diseminadas en los campos. Son 181 km. que discurren por tierras albaceteñas entre Caudete y Viveros.

Andar los 181 kms. requiere cierta preparación física y también técnica y logística, debiendo transportar en las mochilas equipo para unos cuantos días y siempre calculando dónde se realizarán los descansos por los pueblos por los que EL CAMINO DE ANÍBAL transcurre.

Un buen fraccionamiento km/día puede ser el considerar que se pueden recorrer 20 kms. en una jornada, teniendo en cuenta factores como la topografía que es relativamente llana y el clima que debe ser benigno si se realiza en primavera u otoño, con días largos y buena luminosidad.

No obstante, el excursionista debe adaptar el kilometraje y las etapas a su propia condición y siempre tiene la posibilidad de hacer la ruta en dos o tres veces, de hacer tramos o etapas sueltas o de alargarlas o acortarlas si lo considera oportuno.

A modo de orientación el recorrido se puede realizar con las siguientes etapas:

I PARTE: del límite provincial con Alicante hasta Chinchilla. 80 kilómetros. CUATRO ETAPAS.

1. Del límite provincial a Caudete: 7 kms.
2. De Caudete a El Llano de la Consolación, en Montealegre del Castillo: 33 kms.

Estos dos tramos que suman 40 kms. se pueden dividir en dos etapas de 20 kms., pernoctando en las Casas del Miedo.

3. De El Llano de la Consolación a Pétrola: 21 kms.
4. De Pétrola a Chinchilla: 19 kms.

II PARTE: de Chinchilla hasta el límite provincial con Ciudad Real. 101 kilómetros. CINCO ETAPAS.

1. De Chinchilla a la Casa de la Pedriza (Albacete): 19 kms.
2. De Casa de la Pedriza a El Molino del Cubo (Balazote): 20 kms.
3. De Molino del Cubo a Lezuza: 21 kms.
4. De Lezuza a Mirones (Robledo): 21 kms.
5. De Mirones a Villanueva de le Fuente: 20 kms.

Cabe destacar el hecho de que el tramo que transcurre por Robledo (Mirones), es el mejor conservado de la calzada romana que viene desde Caudete. Se aprecian 810 m. de empedrado rectilíneo en dirección sur-oeste, hacia Viveros.

La línea de piedras que delimitan una anchura de 3 m. en este trayecto de Mirones se sobre eleva entre unos 15 y 20 cm. sobre el terreno, que en época de lluvias acumula de agua, motivo por el cual se empedró este tramo, sin duda el más llamativo y largo en toda la provincia de Albacete.

VÍAS PECUARIAS (Fuente: Ñacle García, Ángel “Vías Pecuarias de la Provincia de Albacete”)

Fruto del ajetreo de la trashumancia se crearon estas autopistas para el ganado. Estos pasillos se extendían por toda España para permitir el movimiento del ganado siempre en busca de los pastos.

Desde la antigüedad hay presencia de caminos pastoriles: “azadores reales” valencianos, “camis ramaders” pirenaicos, “cañadas” navarras, “cerreradas” catalanas y “cañadas reales” de Castilla, que se abren paso entre las tierras de labranza, haciendo efectivas las servidumbres de paso que el derecho consensuado garantizaba.

El compromiso pastoril descansaba en el respeto a las cinco cosas vedadas: panes, dehesas, viñas, huertas y prados de guadaña. Mientras, los agricultores debían respetar el ancho legal de las vías.

Las multas de los Concejos campesinos a las intrusiones ganaderas y los continuos “rompimientos” de cañadas por los vecinos, nos hablan del difícil equilibrio en el sector, y es que estos caminos no podían, ni pueden, ser interrumpidos o cortados en ningún momento, aunque transcurriesen por terrenos de propiedad privada. En la actualidad la mayoría de estas vías o bien han sido ocupadas por los particulares o, aunque se mantienen, no se respeta la anchura de las mismas.

En tiempos de Alfonso X la Mesta se encargaba de cuidar y organizar las Cañadas o pasos fijos que seguían los rebaños desde los pastizales de verano (Sierras del Norte) a los de invierno (extremos del Sur); aunque éstas eran realmente solo los trozos de camino que limitaban los campos cultivados, terminó por llamarse “cañada” a cualquier ruta seguida por las ovejas al emigrar de una zona a la otra.

Ya en el siglo XIII estaban organizadas las tres cañadas fundamentales:

- La del Oeste o Leonesa, que pasaba por Zamora, Salamanca, Plasencia, Cáceres, Badajoz y terminaba en la provincia de Sevilla, andando desde los apostaderos a los invernaderos 830 km.
- La Central o Segoviana, que partía de Cáceres para bifurcarse en Béjar y dirigirse a Ávila, Segovia, Palencia y Burgos. En sentido contrario parte de Logroño bifurcándose en Talavera de la Reina por Guadalupe (Cáceres) y Andalucía. Su distancia era entre 280 a 370 km.
- La del Este o Manchega, que fundamentalmente iba de Cuenca a Murcia, atravesando La Mancha; con ramificaciones hacia Soria y Navarra, en el Norte, y Andalucía en el Sur. Su distancia es similar a la Segoviana.

La anchura máxima era de 90 varas castellanas cuando cruzaban tierra de cultivo, pero no había límites al cruzar baldíos y tierras comunales.

Existen cuatro tipos de vía, según su anchura: cañadas, cordeles, veredas y coladas. La anchura se establecía en “varas”, medida de longitud equivalente a tres pies, o cuatro palmos ó 835 milímetros y 9 décimas. Su distribución en la provincia de Albacete y características son:

Nº Kms. Anchura Varas-Mts % RED Has.
Cañadas 19 695’5 90 V = 75’22 M 38 5.231’55
Cordeles 13 353’7 45 V = 37’66 M 19 1.332’00
Veredas 55 558’4 23 V = 20’00 M 30 1.111’00
Coladas 33 223’6 VARIABLE 13 447’00
TOTAL 120 1.831’3 100 8.121’55

Kilómetros totales en todo el territorio nacional: 125.000 kms.
Red provincial en Albacete: 1.831’3 kms.
Porcentaje de Albacete respecto a la red nacional: 1’47 %.

En cuanto a las jornadas de andadura oscilaban entre 25 y 33 km. y en campo abierto andaban menos pues el ganado iba pastando entretanto. En general era un mes de viaje y los ganados trashumantes llegaban a fines de octubre a los invernaderos.

La creación de cañadas iba pareja al avance cristiano frente a los musulmanes en la Península.

Por el Término de Robledo transcurren dos vías pecuarias: “Cañada Real de Andalucía a Valencia” y la “Vereda de la Huesa”.

La Cañada Real de Andalucía tiene un recorrido aproximado por la provincia de Albacete de 173 kms., transcurriendo por los Términos de Povedilla, Alcaraz, ROBLEDO, El Jardín (Alcaraz), Lezuza, La Herrera, Balazote, Albacete, Chinchilla, Bonete y Almansa. Su anchura reglamentaria es de 90 varas (75’22 m.), distancia que hoy en día no es respetada en ningún punto. CAÑADA REAL A SU PASO POR LA MONJA
A Robledo entra desde Povedilla por los parajes de Cañada Hermosa y La Losilla, y va enrtre La Hoya del Conejo y Los Garbanzales. A su izquierda está el cortijo de Pedro Cobo con el corral de Miguel Garví, el camino de Villanueva a Robledo a la derecha, a 600 metros el camino de Alcaraz a El Bonillo y después el de Viveros a Robledo, por el punto kilométrico 7’800.

A continuación cruza el camino de Alcaraz a El Ballestero, la Cañada de la Monja, y el camino de Robledo a El Ballestero. Deja a la izquierda el camino a El Ballestero y a 600 m. la carretera de El Ballestero a Robledo, por el punto kilométrico 15’200, saliéndole a la izquierda el camino de El Ballestero a Robledo y paralela a la Cañada de El Charcón hasta el cruce con el camino de El Ballestero a El Cubillo.

Siguiendo la dirección NE, deja a la derecha el camino de Robledo a Balazote y el de El Ballestero a Los Chospes a 450 m. de la Fuente del Ojico, cuyas aguas pasan por un molino y posteriormente a la Cañada del Charcón. Deja a la izquierda el camino de Robledo a Lezuza y cruza a 300 m. con el de Los Molinos a Villaverde.

A 600 m. cruza la carretera de Hellín a El Ballestero, saliendo de este Término por el cortijo de Vado Blanco, continuando por el de El Jardín por el arroyo de Pontezuelas, cuyas aguas forman la laguna de Los Ojos de Villaverde. Sigue dirección Norte, dejando a su izquierda el camino de Arteseros que continúa por la misma Cañada Real de Andalucía unos 900 m. para salir a la derecha muy cerca del camino de Pontezuelas, el camino de La Dehesa de Abajo y el Vallejo del Pozarrón, dejando a la derecha el cerro Cabeza de Tamoral y pasando al Término de Lezuza por la Cañada de la Sima.

El recorrido por estos dos Términos de Alcaraz y Robledo es de unos 28 km.

La Vereda de la Huesa nace en la Vereda de Andalucía, dentro del Término de Alcaraz, en El Horcajo, junto a la fuente que da origen al río del mismo nombre.

Sube por el camino que va al cortijo de La Huesa y a 600 m. de su inicio entra en el Término de Robledo por su zona Sur, con la dirección NE. Llega al cortijo de La Huesa y se cruza con el camino de la Virgen de Cortes a Robledo y comienza una curva en dirección SE para salir del Término de Robledo por el cortijo de Antoñete, dejándose a la izquierda el Cerro de la Huesa y a la derecha el Haza de Faco por terreno de monte de Samuel Flores hasta llegar al camino de Robledo, uniéndose a él, hasta la mata del meadero, donde se deja el citado camino para unirse con la Cañada de Andalucía. Coge la Rambla de Cerroblanco dejándose el citado camino a la izquierda. Cruza el camino de Alcaraz a Casa Lazna y el de Casa Lazna a El Zorío, pasando por el centro del caserío y dejando a la derecha el camino de Alcaraz y a la izquierda el Vallejo del Melonero. Cruza el Cerro de los Majales (1.173 m.) en dirección al río, y próximo a éste, entra en el pueblo por la calle de Flores y por la puerta del Ayuntamiento sale al linchero para unirse al camino de Peñascosa a Paterna, ahora asfaltado. Llega a los Blanquizares, donde se deja el camino de Peñascosa a Paterna para coger el de Alcaraz a Ayna por la Umbría de las Monjas. A este camino se le conoce también por el de Carboneras. La dirección es hacia la boquera de la Cañada del Rancho, dejándose a la izquierda la Loma de la Albarda y dirigiéndose hacia la boquera del Barranco del Muerto, donde se separa de la vega para coger el Vallejo de los Atascaderos, dejándose a su izquierda el Cerro del Tesoro (1.372 m.) y llegar a la Fuente de la Raja donde enlaza con la carretera de El Vidrio, a cuya aldea llega y se une al Cordel de la Almenara.

La longitud total de esta vereda es de 24.200 m., con una anchura reglamentaria de 20’89 m.

PARALELO 40
Surgió en 1997 para responder a un plan estratégico de actuación en favor del turismo rural, desde una perspectiva innovadora: la colaboración entre diversas regiones de España y Portugal. A estos dos países se une, en 1999, Italia, para trazar una línea imaginaria, ruta turística que cruza por numerosos destinos con una característica común, su interesante oferta, tanto por variedad y extensión geográfica, como por la riqueza temática que encierra. Paralelo 40 supone un viaje a través de los pueblos de interior descubriendo sus tradiciones, su historia, sus paisajes, su gastronomía... Conviviendo con sus gentes en los alojamientos rurales que jalonan esta ruta y disfrutando con la práctica de actividades en el medio natural.

El Municipio de Robledo forma parte de este paralelo, siendo pueblo con un encanto especial debido a su fabulosa situación geográfica, ya que es gran apoyo al turismo rural, sus parajes naturales hacen alcanzar una paz y una tranquilidad acordes con cualquier paisaje soñado o imaginado. La amabilidad y la cortesía de sus gentes llevan al visitante a estar en su propia casa, ya que haciendo un alto el camino para conversar con cualquiera de ellos haría pensar que se le conoce de toda la vida. Su gastronomía, costumbres, aperos de trabajo y demás, que guardan parte de tradicional, convierten este pueblo en un entorno turístico que quien se recrea con él no lo podrá olvidar.